jueves, 23 de mayo de 2019

Dios mismo, el único (X) Dios es la fuente de vida para todas las cosas (IV) Parte 4



 Dios mismo, el único (X) Dios es la fuente de vida para todas las cosas (IV) Parte 4



Las palabras de Dios del vídeo son del libro “La Palabra manifestada en carne”.                                                                                                                       
El contenido del vídeo:

2. Las exigencias de Dios a la humanidad

1) La identidad y el estatus de Dios mismo

2) Las diversas actitudes de la humanidad hacia Dios

3) La actitud que Dios exige que la humanidad tenga hacia Él

Dios Todopoderoso dice: “Hemos llegado al final del tema de “Dios es la fuente de vida para todas las cosas”, y también del tema de “Dios es el único Dios mismo”. Siendo así, debemos hacer un resumen.



¿Qué clase de resumen? Uno sobre Dios mismo. Al tratar sobre Dios mismo, debe guardar relación con cada aspecto de Él, así como con la forma que tienen las personas de creer en Él. Así pues, primero tengo que preguntaros: una vez oída la predicación, ¿quién es el Dios en el centro de vuestra mente? (El Creador.) Según el centro de vuestra mente, es el Creador. ¿Hay algo más? Dios es el Señor de todas las cosas; Dios es el que gobierna sobre todas las cosas, y quien las administra. Él creó todo lo que hay, lo administra, y también gobierna sobre ello y provee para ello. Este es el estatus de Dios, y Su identidad. Para todas las cosas y para todo lo que hay, la verdadera identidad de Dios es el Creador, y el Gobernador de todas las cosas. Tal es la identidad poseída por Dios, y Él es único entre todas las cosas. Ninguna de las criaturas de Dios —tanto si están en medio de la humanidad como en el mundo espiritual— puede usar medios o excusa alguna para suplantar o reemplazar la identidad y el estatus de Dios, porque sólo hay uno entre todas las cosas que posee esta identidad, poder, autoridad y la capacidad de gobernar sobre todas las cosas: nuestro único Dios mismo. Él vive y se mueve entre todas las cosas; puede ascender al lugar más elevado, sobre todas ellas; puede humillarse haciéndose hombre, uno de carne y hueso, enfrentarse cara a cara con las personas y compartir penas y alegrías con ellas; al mismo tiempo, Él ordena todo lo que existe, y decide el destino de todo lo que hay, y la dirección en la que se mueve; además, guía el destino de toda la humanidad, y su dirección. Todos los seres vivientes deben adorar, obedecer y conocer a un Dios como este. Por tanto, independientemente del grupo o tipo al que pertenezcas dentro de la humanidad, creer en Dios, seguir a Dios, venerarlo, aceptar Su dominio y Sus disposiciones para tu destino es la única opción, y la necesaria para cualquier persona, para cualquier ser viviente. En la singularidad de Dios, las personas ven que Su autoridad, Su carácter justo, Su esencia y los medios por los que Él provee para todas las cosas son todos únicos; Su singularidad determina la verdadera identidad de Dios mismo y Su estatus. Y, por tanto, entre todas las criaturas, si algún ser viviente en el mundo espiritual o en medio de la humanidad deseara estar en el lugar de Dios, eso sería imposible, como también lo sería tratar de suplantar a Dios. Esto es una realidad. ¿Cuáles son las exigencias para la humanidad de un Creador y Gobernador como este, que posee la identidad, el poder y el estatus de Dios mismo? Esto debería quedaros claro a todos los que estáis aquí hoy, deberíais recordarlo, ¡y es muy importante tanto para Dios como para el hombre! ” 

De "La Palabra manifestada en carne"



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