I
Sólo cuando Dios se humilla en cierta medida
al encarnar y entre los hombres morar,
entonces pueden ser Su confidente y así amigos íntimos ser.
¿Cómo el hombre será Su confidente
si Dios es del espíritu, excelso e impenetrable?
Sólo al ser la misma carne, como es la del hombre,
comprenderá Su voluntad y Dios lo ganará.
