I
Oigo una voz familiar, me llama una y otra vez. Me despierto y volteo a ver, quién habla ahí. Su voz es suave y grave, ¡Su imagen bella es! Sufro golpes y llevo un gran dolor, Su tierna mano me acaricia.
La Biblia dice: “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: El fue manifestado en la carne, vindicado en el Espíritu, cont...